Situado en primera línea de playa, el restaurante Nūn ofrece vistas al mar y a las montañas cercanas. La decoración, con tonos pastel y muebles rústicos, crea un ambiente luminoso y aireado.

El exterior se estructura en dos terrazas: una inferior, parte de la cual está sombreada por un árbol de sabina que ofrece un agradable respiro del sol, y una terraza superior que eleva la vista hacia el horizonte.
En el interior, el ambiente sigue siendo relajado y abierto, con texturas naturales y una cuidada selección de licores que añaden una sensación de refinamiento informal.

A un lado, una pequeña boutique de ropa de playa encaja a la perfección con el carácter de este prometedor complejo turístico.

Al llegar, los zumos recién exprimidos crearon un ambiente fresco y natural, al que se unió el Zanzibar, una vigorizante mezcla de remolacha, zanahoria, manzana, lima y jengibre, junto con un daiquiri de fresa sin alcohol que aportó un contrapunto dulce y refrescante.
La atención al detalle está presente en cada aspecto de la visita. La presentación de la comida, junto con la vajilla, refleja un claro sentido del cuidado y la atención, mientras que el ambiente general refuerza la sensación de que aquí nada se deja al azar.

El servicio es atento y sin prisas, y el maître Sergio se asegura de que todo fluya sin problemas.

En el corazón de la cocina se encuentra una parrilla de leña, que constituye la base de gran parte de la preparación y aporta un sutil toque ahumado y profundidad a muchos de los platos. Marca la pauta del menú, donde la cocina a la brasa desempeña un papel fundamental en la definición del sabor y el carácter de cada plato.

Primero llegó un panecillo casero, crujiente y esponjoso, servido con aceitunas y alioli.

A partir de ahí, la cocina cobró ritmo con seguridad. A continuación, sirvieron langostinos a la leña, bañados en una salsa a base de tequila con comino y especias aromáticas. La parrilla aportó un ligero toque ahumado al marisco, mientras que las rodajas de lima grandes y el perejil fresco le dieron un toque de frescura y equilibrio.

A continuación, se sirvieron calamares a la parrilla, aderezados con una salsa chimichurri picante con albahaca, que aportaba un toque intenso y aromático.

Nūn se enorgullece, con razón, de sus innovadores platos de verduras, y esto quedó patente en el siguiente plato. La coliflor asada se sirvió en su punto, cocinada a la perfección, acompañada de tahini y una tapenade de alcaparras, tomates secos y hierbas aromáticas.

Junto a ella, la remolacha ahumada combinada con crema de ricotta, pistachos, hierbas finas, rúcula y zumaque aportó profundidad, frescura y un delicado toque terroso.
Los platos principales continuaron con el mismo estilo ligero y preciso, acompañados de copas del vino blanco de la casa.

Una brocheta de pescado salvaje combinaba rodaballo tierno con aguacate asado y calabacín dulce, con un sutil toque ahumado gracias a la parrilla. La salsa tártara aportaba un punto salobre intenso que contrarrestaba a la perfección los sabores más intensos, dejando un final limpio.

A continuación, se sirvió pulpo recién pescado, acompañado simplemente de patatas asadas, limón y perejil, utilizando un corte grueso del tentáculo superior para darle mayor consistencia y textura.

Los postres pusieron un broche de oro a la velada, con un tiramisú elaborado según una receta familiar y una tarta de frutos rojos sin gluten con crema de almendras.

Ambos platos tenían un aire casero y las porciones y el dulzor estaban bien calculados, completando la comida sin resultar pesada.
Lo que más nos impresionó fue la calidad y la presentación de la comida, algo inesperado en un restaurante situado en plena playa. Destaca la cocina a la parrilla, combinada con una amplia oferta de platos veganos y vegetarianos, lo que lo hace ideal para quienes buscan una comida ligera.
Los sabores se equilibran cuidadosamente, con una gran armonía en la composición y momentos de descubrimiento ocasionales en combinaciones como la de gambas y remolacha. Si bien se basan en la tradición, los platos poseen un toque distintivo y una personalidad propia que le da identidad al menú.

En definitiva, Nūn ofrece una experiencia gastronómica relajada pero muy cuidada, donde la cocina ligera y llena de sabor se combina con una gran atención al detalle tanto en el servicio como en la presentación. El resultado es una comida sin prisas que se desarrolla con naturalidad, invitando a los comensales a relajarse y disfrutar de cada plato a su propio ritmo.
Nūn es un lugar muy popular para comer, ¡así que recomendamos reservar!
