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Reseña gastronómica: comer como reyes en Taste of Salia

Prepárate para dejarte sorprender por la innovadora cocina mediterránea de este tranquilo hotel costero.

Cualquiera que visite Ibiza y quiera degustar la auténtica cocina española, tendrá que buscar, en ocasiones, en lugares insólitos. Uno de ellos es Taste of Salia, un pequeño y modesto restaurante junto al mar situado en el hotel Can Salia, parte del Grupo Intercorp, en el extremo más alejado de la bahía de San Antonio.

Llamado así por el hinojo marino, la salicornia, que crece en abundancia a lo largo de esta hermosa costa, este encantador restaurante es realmente bueno.

Bajo la dirección del jefe de cocina valenciano Miguel López, Taste of Salia se ha convertido en un custodio de la cocina ibicenca moderna, con productos de primera calidad adquiridos localmente o en lonjas en línea del resto de España.

El chef Miguel muestra con orgullo su ventresca de atún curado sostenible


En esta ocasión, el chef Miguel tuvo la amabilidad de crear un menú degustación personalizado y nos guió con orgullo a través de su selección de platos, iluminando cada uno con la procedencia de sus finos ingredientes de temporada.

Casi todos los elementos de la carta se producen en el lugar y, desde el principio, es obvio que la atención al detalle es la consigna en Taste of Salia.

Desde el pan de masa madre recién horneado, elaborado con harina de Xeixa del último molino de San Miguel, bañado en aceite de oliva bioorgánico de Ibiza, hasta las suculentas aceitunas negras y verdes, marinadas en el propio restaurante en aceite enriquecido con anís estrellado, todo tiene un propósito.

Y ese propósito es mostrar lo mejor que esta joya del mediterránea tiene por ofrecer.

Incluso al omnipresente y universalmente amado alioli se le ha incorporado la salicornia, dándole un sutil y distintivo sabor propio.


Para los que estamos más acostumbrados al intenso sabor de la salicornia del Atlántico y del Mar del Norte, la planta local es sorprendentemente poco salada, a pesar de su nombre. Te animamos a que pruebes a mordisquear alguna mientras das un paseo costero para liberar su sabor cítrico único. Pero bueno, que me voy por las ramas...


Para abrir el apetito antes del festín que se avecinaba, nos obsequiaron con un foie gras salado, dulce y suave, infusionado con el popular aperitivo local Hierbas Ibicencas y coronado con el galardonado caviar de esturiones de Teruel. Un comienzo sensacional.

Primero, llegó una representación meticulosamente cortada y colorida de la clásica ensalada ibicenca. Una combinación fresca y afrutada de tomates, remolacha, aguacate y fresas de producción local, aderezada con una salsa de lechuga y coronada con finas lonchas de jamón de ventresca (atún curado de forma sostenible).

Ocasionalmente, los platos del chef Miguel están influenciados por sus viajes por su amado México y no escatima a la hora de introducir un poco de picante donde sea necesario. Un ejemplo de ello fue el magnífico aguachile de cangrejo de río sobre un disco picante de gel de jalapeño con rábano dulce y una salsa de Mirin, lima y pepino, que llamó toda nuestra atención. Un 10/10 en presentación y sabor.


El marisco siguió llegando, con una mezcla de posiblemente los mejores crustáceos que jamás hayamos probado.

Las croquetas de quisquilla, cada una acompañada de un par quisquillas peladas y translúcidas, marinadas en agua de mar, eran absolutamente divinas.

La versión de Miguel de la tradicional sopa de ajo constaba de un enorme langostino carabinero manchego de color escarlata, un caldo salado de marisco con una yema de huevo líquida envuelta en hojaldre y un palito de pan crujiente coronado con huevas de salmón.

El chef debió de sacar el siguiente plato de su colección personal, dado que no aparece en ninguna parte de la carta principal. Tiras de la más tierna picaña de Wagyu con aceite de oliva, romero y Jack Daniels. A pesar de la tira de grasa crujiente del exterior, es imposible imaginar una carne tan suculenta y jugosa por dentro.


El postre llegó y mantuvo el mismo nivel, hasta la última cucharada.

Duraznos escalfados en tomillo y hierba luisa, servidos con esponjosa crema Chantilly, té rojo, té verde y cardamomo.

Orgulloso de presumir de "La mejor tarta de queso y punto", ciertamente era difícil de discutir. Elaborada íntegramente con ingredientes locales, la clave de la tarta era el queso de cabra semicurado Ses Cabretes, deliciosamente suave, integrado con chocolate blanco sobre una galleta de avellanas y almendras tostadas y coronado con grosellas. Ampliamente considerado como uno de los mejores productos artesanales de Ibiza, fue la representación perfecta de la filosofía de Taste of Salia.


Hay tanto donde elegir en la carta de Taste of Salia que podrías tardar días en descubrir sus muchas sorpresas. Además, todavía no hemos hablado sobre sus tradicionales paellas y mariscos. (Spoiler: son igualmente fantásticos…)

De verdad, este restaurante tiene que estar en la lista de deseos de cualquier gastrónomo exigente que desee experimentar lo mejor de la cocina española, en un lugar tranquilo y con unas vistas preciosas.

Así que, asegúrate de reservar mesa y déjate llevar mientras escoges tu selección personal de platos. Te garantizamos que no te decepcionará, y lo mejor de todo, los precios son muy razonables.

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